Como propietario de un transportador espacial, su cometido es el transporte de tantas órdenes de carga como le sea posible.
Transporta mercancías como oro, mineral de hierro, diamantes o gasolina entre planetas y estaciones o naves espaciales.
Recibe el contrato de una oficina central de transporte. No obstante, como máximo hay tantos contratos como jugadores.
Generalmente, competirá con los demás jugadores por la carga. Por ejemplo, puesto que la carga se encuentra atada a un cable detrás de las naves espaciales, el resto de los jugadores también pueden acoplar las mercancías durante el transporte e intentar cumplir con el contrato.
Sólo el jugador que ejecuta el contrato recibe puntos. Por tanto, cada jugador intentará desembarazarse del resto, ya sea mediante una navegación habilidosa o mediante la colocación de una trampa.
Para dificultar todavía más las cosas, durante todas las acciones debe maniobrar habilidosamente alrededor de obstáculos con su nave espacial y, evidentemente, con su carga, ya que en una colisión puede perder su carga o dañar su nave.
En cada acción debe tenerse en cuenta que existe gravitación en los planetas de despegue o aterrizaje. Ésta se va reduciendo continuamente en tanto que el transportador abandona el planeta y viceversa. Sin fuerza propulsora, la nave espacial inevitablemente será devuelta al planeta y puede sufrir daños durante el choque.